¿Sabías?

Las matanzas que persiguen a Carabineros y el Ejército de Chile (1905-1973)

A lo largo de su historia, Chile ha sido escenario de varias masacres. La mayor parte de ellas ocurrieron durante represiones a manifestaciones de distintos tipos. ¿Los autores? Carabineros y el Ejército de Chile. PRENSAIRA recopilo cronológicamente -desde 1905 hasta 1973- las masacres donde participaron uniformados de estas instituciones.

El mitin de la carne – Ejército de Chile (1905)

En octubre de 1905, el Cómite Central de Impuesto al Ganado apoyado por el Partido Democrático hizo un llamado a manifestarse en contra del impuesto a la carne. Este impuesto benefició a los grandes productores de carne en Chile en desmedro de las clases populares que no podían acceder a precios elevados. Por esta razón, se extendió la convocatoria al movimiento social, el que se reunió fuera de La Moneda para extender su petición al presidente Germán Riesco.

La aglutinación de gente y la influencia de las ideas anarquistas que, según el historiador Sergio Grez, “tendían a estimular acciones directas”, provocaron que muchos de los asistentes comenzararan a ocasionar destrozos y riñas. Junto a esto, la seguridad no estuvo bien cubierta ya que el ejército no estaba en Santiago y no se pudo controlar la manifestación a tiempo. La creciente violencia y descontrol de la situación hizo que el presidente Riesco llamara de urgencia al general Roberto Silva Renard, quien se devolvió a Santiago y aplastó la manifestación con las armas. El número de muertos bordeó las 200-250 personas.

Matanza de la Escuela Santa María de Iquique – Ejército de Chile (1907)

En diciembre de 1907, ocurrió la matanza de trabajadores del salitre en Iquique. Diversas fuentes afirman que fueron asesinadas entre 2.200 a 3.600 personas mientras que las cifras oficiales del gobierno solo las sitúa en 126. Eran personas de diversas nacionalidades que se encontraban en huelga general y que fueron asesinadas por el Ejército mientras se alojaban en la Escuela Domingo Santa María del puerto de Iquique.

La tragedia acaeció en la época del auge de la producción salitrera en Antofagasta y Tarapacá, bajo los gobiernos parlamentarios. La huelga provocada por las míseras condiciones de trabajo y la explotación de los obreros fue reprimida por medio del indiscriminado uso de la fuerza armada por parte del gobierno del presidente Pedro Montt.

El general Roberto Silva Renard al mando de las unidades militares bajo instrucciones del ministro del interior Rafael Sotomayor Gaete ordenó reprimir las protestas. Las tropas acabaron con la vida de los trabajadores junto con sus familias y dieron un trato especialmente duro a los sobrevivientes.

Estiman que un alto número eran argentinos, bolivianos y peruanos, quienes a pesar del pedido de sus cónsules se negaron a abandonar el movimiento.


El Vengador del Pueblo – Ajusticiamiento de Silva Renard (1914)

Silva Renard, fue responsable de las dos matanzas ya mencionadas, esta ultima acabaría con su vida, ya que en 1914, Antonio Ramón Ramón -anarquista español- en un acto de venganza por la muerte de su medio hermano, Manuel Vaca, caído en la Santa María. Dejaría con heridas graves al general del Ejército de Chile, por las cuales años más tarde moriría.


Asalto e incendio de la sede de la FOM – Carabineros y Ejército de Chile (1920)

En la madrugada del martes 27 de julio de 1920, la sede de la FOM y de El Trabajo fue asaltada e incendiada. Alrededor de las 3:00, tropas de Militares y Carabineros rodearon el edificio y abrieron fuego; aquellos que intentaron escapar del edificio fueron muertos en las puertas. Luego incendiaron el edificio, donde el resto de los trabajadores de la FOM murió carbonizado. Más de 30 personas murieron en el asalto e incendio. Posteriormente, algunos líderes de la central sindical fueron arrestados. Sus últimos dirigentes fueron Jorge Olea, Ulises Gallardo, Leopoldo Urquiza y Custodio Vilches. Tras el ataque no fueron publicados los periódicos locales durante 2 días, y al reanudar sus ediciones se les prohibió informar de los hechos ocurridos en la FOM.

El asalto y destrucción de la sede de la FOM implicó una reorientación del movimiento obrero magallánico hacia posiciones socialistas y maximalistas. La central sindicalista siguió activa hasta mediados de la década de 1920. En Punta Arenas en 1927, se fundó el Sindicato Profesional de la Industria Ganadera y Frigorífica como continuación de la FOM.

Masacre de Marusia – Ejército de Chile (1925)

Ocurrida en marzo de 1925, fue la respuesta del gobierno de Arturo Alessandri a una huelga de trabajadores de una mina de salitre. La masacre provocó más de 500 muertos, siendo más del 90% de ellos huelguistas y sus familiares.

El sindicato, bajo el liderazgo de Domingo Soto, tenía miedo de represalias, y especialmente de otra masacre como la que había sucedido unos años antes en San Gregorio -Armada de Chile-, por lo que decidió tomar varias medidas preventivas. Se pusieron en contacto con las otras minas, y propusieron volar las vías del ferrocarril con el fin de impedir la llegada de los rompehuelgas. El gobierno, al tener conocimiento de los disturbios, respondió enviando a cuarenta soldados bajo el mando del capitán Gilberto Troncoso, conocido como la “Hiena de San Gregorio” por su comportamiento violento.

Las mujeres de Marusia se organizaron bajo la dirección de Selva Saavedra, y decidieron resistir el avance de las tropas. Cuando los soldados llegaron, entraron a la ciudad disparando. Un grupo de trabajadores respondieron lanzando cartuchos de dinamita en ellos, matando a varios soldados y apoderándose de sus armas. Entonces, los trabajadores organizaron una contraofensiva, tomando el relevo el depósito de explosivos de la mina y el corte de los cables telegráficos. El capitán Troncoso, se vio obligado a retirarse.

Los mineros procedieron a armar toda la ciudad (cerca de 2.400 personas). En una asamblea abierta, los dirigentes sindicales propusieron negociar su rendición, mientras que algunos mineros defendieron un llamamiento a la ayuda de los trabajadores de otras minas. Al final, una moción de Soto que se preguntó el sacerdote del pueblo para mediar fue aprobado.

Los refuerzos del Ejército llegaron en la forma de un batallón de 300 hombres al mando del coronel Pedro Schultz. Ellos atacaron la ciudad en medio de la noche y la ametrallaron a la vista todo el mundo. Cientos de personas murieron, entre ellos mujeres y niños -el número exacto nunca fue debidamente establecido-. Un grupo de trabajadores fueron capaces de montar una defensa apresurada, lanzando cartuchos de dinamita sobre el avance de las tropas, y se las arreglaron para matar a 36 soldados y herir a otros 64. Los mineros sobrevivientes escaparon con sus familias en las altas montañas. Esto puso fin a la huelga de inmediato, pero el conflicto estalló de nuevo a menos de dos meses más tarde, y condujo a la matanza de La Coruña.

Matanza de La Coruña – Ejército de Chile (1925)

En el marco de la huelga general de los cantones salitreros, el 3 de junio de 1925 los trabajadores de La Coruña decidieron tomarse las instalaciones de la salitrera. Comandados por el dirigente anarquista Carlos Garrido, se apropiaron de la oficina de la administración, el polvorín y la pulpería, encontrando en esta última dependencia la oposición armada del administrador, el español Luis Gómez Cervela, quien fue ultimado por los obreros más radicalizados. Los almacenes, bodegas y depósitos fueron saqueados por los trabajadores y sus provisiones redistribuidas entre las familias del campamento.

Tan pronto como el intendente Amengual tomó conocimiento de la revuelta en La Coruña, dispuso la subida inmediata de las tropas de una compañía de infantería del regimiento Carampangue, un escuadrón de caballería del regimiento Granaderos y algunos marinos para acudir a aplastar las oficinas salitreras en donde se estaban llevando a cabo sublevaciones de obreros. Tras abandonar Iquique el 4 de junio, las tropas partieron a La Coruña, donde encontraron una decidida defensa de los trabajadores, quienes se habían atrincherado en las calicheras y en las viviendas, desde donde les lanzaban bombas de mano a los militares. Otros obreros estaban armados con granadas hechizas confeccionadas con tarros de hojalata cargados con pasta de dinamita y remaches y sellados con discos de latón soldados. El comandante de las tropas, teniente coronel Acacio Rodríguez, solicitó el refuerzo de dos baterías adicionales del grupo de artillería “General Salvo”, las que, provistas de un gran número de cañones y municiones de mayor alcance, comenzaron a bombardear las instalaciones de la oficina salitrera, logrando demoler las posiciones de los rebeldes. Tras los fuegos de artillería, algunos obreros heridos abandonaron sus puestos de combate, huyendo por la pampa. El bombardeo sobre La Coruña alcanzó las canchas de secado de salitre y las rampas de embarque, donde el nitrato empezó a arder, produciendo un enorme incendio que consumió rápidamente viviendas de madera, talleres, maestranza, bodegas, galpones y almacenes de víveres. Hombres, mujeres y niños trataban de escapar mientras las diferentes armas de los soldados no cesaban de dispararles. Esto motivó a Garrido a enviar a través de un emisario un mensaje de cese al fuego al comandante Rodríguez, quien no lo aceptó. Tras seguir dirigiendo la masacre, el ataque de la artillería y piezas de ametralladora, por la mañana del 5 de junio dirigió a la infantería y caballería en la matanza final a La Coruña. Garrido, vencido por la superioridad del adversario, tuvo que entregarse voluntariamente, declarando ser el único responsable por los hechos acaecidos en la oficina salitrera. Fue fusilado esa misma noche en la cancha de fútbol de La Coruña.

Ocupada la oficina, se encarceló y torturó en los corrales del camal (matadero) a los obreros que no alcanzaron a huir durante la refriega. A ellos se sumaron grupos de sobrevivientes que fueron capturados en la pampa por las fuerzas de caballería. Las persecuciones siguieron en otras oficinas salitreras que se habían plegado a los planes de Garrido, como Barrenechea, Vigo, San Enrique, San Pedro, Argentina y Pontevedra. Se estima que, en total, fueron asesinados más de dos mil pampinos entre hombres mujeres y niños, mientras que otros seiscientos fueron apresados en la pampa y enviados al velódromo de Iquique.

Masacre de Ránquil – Carabineros de Chile (1934)

La Masacre o Levantamiento de Ránquil fue una revuelta producida entre junio y julio de 1934, cuando grupos de campesinos e mapuches de la antigua provincia de Malleco, Chile, se sublevaron contra sus patrones, generando una asonada de gran escala.

El alzamiento de los campesinos mapuche fue más bien efecto del detonado por trabajadores de lavaderos de oro de Lonquimay. Estos se alzaron contra la administración de la pulpería, por tratos abusivos, procediendo a asaltar e incendiar el recinto. Ante dicha situación, el gobierno del presidente Arturo Alessandri envió una unidad de Carabineros y Fuerzas Militares a la zona, que comenzó a atacar a los insurgentes, lo que lejos de disolver la revuelta provocó la fusión de obreros y campesinos de las comunidades mapuches en un solo frente.

Los amotinados se desplegaron en los alrededores, armados con escopetas y otros medios defensivos de distinta especie, y marcharon sobre Temuco. El gobierno -muy alarmado por los antecedentes de la República Socialista recién sofocada- envió a todo un regimiento de policías. La batalla se produjo cerca del Fundo Ránquil, donde los insurgentes fueron rodeados por Carabineros el día 6 de julio de 1934. Según algunas fuentes, el número efectivo de muertos se estima en 500, dado que en esa época los individuos de pueblos originarios no estaban inscritos en libros oficiales del Registro Civil, por lo que el conteo de víctimas no era riguroso (la versión oficial de 1934 los sitúa entre apenas 150 y 200). Conforme a otros antecedentes aportados por Olga Ulianova, historiadora rusa nacionalizada chilena, según documentos de la Komintern, el Partido Comunista habría tenido participación directa en la revuelta. Esta participación consistió en la formación de “campamentos revolucionarios”, al estilo de los soviets. La participación del Partido Comunista en esta revuelta, significó, en ese entonces, su primera aproximación a la problemática indígena, llamando a la devolución de tierras y al establecimiento de una República Araucana.

Masacre de la Plaza Bulnes – Carabineros de Chile (1946)

El presidente de la República de ese entonces, Juan Antonio Ríos, renunció el 17 de enero de 1946 a favor de su Ministro del Interior Alfredo Duhalde Vásquez producto de un avanzado cáncer que meses después lo llevaría a la muerte. En ese instante mientras en La Moneda se producía el traspaso de mando, los trabajadores de las Oficinas Salitreras Mapocho y Humberstone, demandaban a la Cosatan y van a paro porque la compañía les había subido los precios en las pulperías.

El recién nombrado vicepresidente apoyó a la compañía y pasó a segundo plano las demandas de los obreros. El gobernante interino habló con Mariano Bustos, Ministro del Trabajo en ejercicio, para anular la personalidad jurídica de los sindicatos de aquellos obreros, cosa que se hizo el 22 de enero de ese año. Al ver que los planes de los senadores comunistas Elías Lafferte Pablo Neruda habían fracasado, la CTCH convocó para el 28 de enero de ese año un mitin de solidaridad para ayudar a los obreros.

El 28 de enero se reunieron en la Plaza Bulnes tras una marcha de varios sindicatos desde la Plaza Artesanos, donde se movilizaron miles de obreros, entre estos también se reunieron trabajadores de empresas. Sin embargo, en Santiago la mayoría de las comisarías se acuartelaron y un insólito despliegue de Carabineros llegó a la plaza, bajo las órdenes de un oficial apellidado Rebolledo, produciéndose balaceras que mataron a seis personas y dejaron heridas a varias otras.

Tras esto, el Partido Comunista de Chile se alejó del gobierno (habían votado por Ríos) y el ministro Eduardo Frei Montalva, que había asumido la cartera de Obras Públicas en la presidencia anterior, renunció a su cargo en repudio a la situación. Otros ministros renunciaron igualmente, ocasionándose una crisis en el gabinete que finalmente Alfredo Duhalde pudo controlar.

La matanza de la José María Caro – Carabineros y Fuerza Aérea de Chile (1962)

Uno de los hechos más trágicos ocurridos en la población se registró el 19 de noviembre de 1962. En aquella jornada la Central Única de Trabajadores (CUT) convocó a una protesta nacional. Los vecinos que vivían en la zona próxima a la vía férrea Santiago-Puerto Montt tren decidieron cortar la vía para sumarse a la huelga.

Al lugar llegaron efectivos de Carabineros y soldados de la Fuerza Aérea (Fach), quienes reprimieron fuertemente a los pobladores.​ Según el relato de testigos, los militares usaron sus fusiles, cuyos disparos atravesaron las paredes de las casas de madera colindantes.​ Por aquel entonces el diario El Siglo afirmó que el hecho había dejado seis muertos y cientos de heridos.

La cantautora Violeta Parra compuso el tema “La carta” dedicado a su hermano Roberto, quien se fue preso por protestar por el actuar del gobierno en la acción policial y militar.

El hecho es conmemorado cada año con actos culturales organizados por la municipalidad y los movimientos sociales de la zona

Masacre de El Salvador – Carabineros y Ejército de Chile (1966)

El 1 de enero de 1966, los mineros de El Teniente declararon una huelga exigiendo aumento de sus remuneraciones. La Braden Mining Cooper, filial de la Kennecott, explotadora de ese mineral, rechazó las peticiones de los obreros. El movimiento se prolongaba. No se vislumbraba una solución. Entonces, a comienzos de marzo, la Confederación de Trabajadores del Cobre, CTC, convocó a un paro solidario. Los mineros de Chuquicamata desoyeron el llamado. Sólo paralizaron sus labores los de El Salvador. El gobierno reaccionó declarando zonas de emergencia las provincias de O’Higgins y Atacama y entregando el control de los centros mineros en huelga a las fuerzas armadas. En El Salvador se designó jefe de plaza al Coronel Manuel Pinochet Sepúlveda -no, no es familiar de Augusto Pinochet-.

En el mineral de El Salvador el paro fue total. Los trabajadores actuaron con disciplina y responsabilidad. Un Comando de Huelga dirigía las actividades. Diversas comisiones tenían a su cargo tareas concretas: la olla común para los huelguistas y familiares, competencias deportivas, actos artísticos-culturales, cuidado de los niños, disciplina, etc. El centro de todas estas acciones era la sede del Sindicato.

El entonces ministro de Defensa de Eduardo Frei Montalva, Juan de Dios Carmona, ordenó la ocupación militar de El Salvador. No había razón alguna para ello: allí reinaba la tranquilidad y el orden. El operativo tuvo lugar el 11 de marzo de 1966. Fue realizado por efectivos del Ejército.

Eran alrededor de las 14 horas. En la sede social, trabajadores, mujeres y niños habían almorzado recién. Algunos jugaban a las cartas, otros leían o conversaban. También hubo quienes dormitaban. Una comisión lavaba platos y servicios; otra, ordenaba mesas y bancas. Los niños, incansables, correteaban alegremente

De pronto alguien dio la voz de alarma: soldados habían rodeado el local. Los pequeños, asustados, corrieron a donde estaban sus padres. Hombres y mujeres se inquietaron.
El oficial a cargo de la tropa, prepotente y altanero, ordenó desalojar la sede. La gente se negó. No había motivo para ello: estaban en su local y no molestaban a nadie. Los trabajadores intentaron dialogar. La respuesta fue brutal. Los uniformados rompieron los vidrios de las ventanas y arrojaron bombas lacrimógenas al interior. El aire se hizo irrespirable. Gritos de desesperación y de ira.

Todos salieron corriendo. Unas mujeres se envolvieron con banderas chilenas, como buscando en el pabellón patrio una protección.
El capitán Alejandro Alvarado Gamboa dio una orden. Y el estrépito de una descarga se elevó por encima de los gritos y el ruido de las carreras.

Los soldados dispararon contra la gente indefensa. Cayeron algunos. Otros siguieron corriendo. Una nueva descarga. Gritos y quejidos.

Una mujer, que llevaba una bandera chilena fue asesinada. Se llamaba Leopoldina Chaparro Castillo. Tenía 36 años y estaba en avanzado estado de embarazo. Cerca de ella cayó otra: Marta Egurrola de Miles, madre de tres hijos y otro por nacer.
Estas dos mujeres proletarias eran igual a esa que utilizó la propaganda democratacristiana en la Campaña de 1964: una mujer embarazada en un bello y costoso afiche azul, con la leyenda “Por mi hijo, votaré por Frei”.

También cayeron asesinados seis obreros. Entre ellos dos comunistas: Ramón Santos Contreras y Raúl Monardes.
Ocho muertos y cuarenta heridos fue el saldo de la masacre. Y, como siempre, después de una matanza se pretendió culpar a las víctimas.

El gobierno de Frei Montalva, a través de un comunicado oficial, suscrito por el Ministro de Defensa Carmona y el Subsecretario del Interior, Juan Hamilton, sostuvo que:
“Elementos especialmente adiestrados, a las 14 horas de hoy, realizaron un ataque masivo con armas de fuego y otros medios de agresión en contra de la fuerza pública”.
Esta falsedad fue desmentida por el propio oficial a cargo del operativo, el capitán de ejército Alejandro Alvarado Gamboa. Este declaró haber dicho al coronel Pinochet:
“Si usted quiere que yo cumpla la orden que usted me dio de tomarme el Sindicato, tengo que disparar a matar y ahí va a quedar la carnicería…”

Por lo demás, la masacre del 11 de marzo de 1966 fue la culminación de una serie de provocaciones llevadas a cabo por el coronel Pinochet. Días antes, había prohibido la entrada al mineral de comerciantes ambulantes. A los establecidos, les ordenó no otorgar créditos a los huelguistas amenazándoles que si desobedecían lo dispuesto, serían detenidos, cancelados sus permisos y expulsados del campamento. Su plan era cercar por el hambre a los trabajadores y sus familias. Cuando comprobó que esas maniobras no surtían efecto, ordenó la detención y traslado de dirigentes y algunos obreros. Aisló el Mineral y luego vino la masacre.

Masacre de Puerto Montt – Carabineros de Chile (1969)

La masacre de Puerto Montt -también conocida como matanza de Pampa Irigoin- fue una masacre por parte de Carabineros de Chile ocurrida en la ciudad de Puerto Montt el 9 de marzo de 1969, durante el gobierno democratacristiano de Eduardo Frei Montalva. En el hecho, once pobladores murieron a manos de efectivos de Carabineros de Chile -incluyendo un menor de tres meses de edad que falleció a causa del gas lacrimógeno- durante el desalojo de una ocupación ilegal de terreno. Más de 70 personas, entre pobladores y carabineros, resultaron heridas de diversa gravedad, según la versión oficial de la autoridad.

Las responsabilidades políticas por lo sucedido han sido objeto de larga polémica en Chile, siendo el principal acusado el ministro del Interior de la época, Edmundo Pérez Zujovic.

El cantautor Víctor Jara compuso el tema “Preguntas por Puerto Montt” dedicado al ministro anterior mencionado por su responsabilidad política en la matanza.

Masacre de Laja – Carabineros de Chile (1973)

Se conoce como masacre de Laja a un evento que ocurrió en Chile el 18 de septiembre de 1973, a 7 días luego del Golpe de Estado, en que fueron asesinadas en traición y sobre seguro 19 personas por un piquete de Carabineros de la tenencia de La Laja, quienes los habían detenido en las ciudades de Laja y San Rosendo y posteriormente los inhumaron clandestinamente cerca del Puente Perales, en el Fundo San Juan. Para la comisión del crimen contaron con la colaboración de civiles y empresas de la región. Los restos humanos sólo pudieron ser devueltos a sus familiares 6 años más tarde. El escalofriante caso muestra una colusión entre policías, empresa privada, justicia y gobierno para la comisión y encubrimiento de un delito de lesa humanidad.

En 2010 la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFEP) y el Programa de Continuación Ley 19.123, del Ministerio del interior solicitaron a la Corte de Apelaciones de Concepción la reapertura de la causa.

El ministro Carlos Aldana revisó los antecedentes, dejó sin efecto el sobreseimiento y reabrió la causa. De los 17 carabineros de la tenencia, tres murieron, otros tres fueron sobreseídos porque estuvieron de guardia en la tenencia y los otros once fueron procesados por el delito, entre ellos el oficial acusado como autor del homicidio. Todos los procesados estuvieron en libertad condicional mientras duro el proceso.